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12/12/17

¿Por qué tenemos más hambre por la tarde y comemos más?

¿Por qué tenemos más hambre por la tarde y comemos más?

¿Por qué tenemos más hambre por la tarde y comemos más?

msn.com

Por la mañana solemos salir de casa solo con un café y poco más. A fuerza de energía propia –adrenalina pura– empezamos la jornada: niños, transporte, trabajo... Si tenemos tiempo, picamos algo a media mañana. Y a la hora de comer incluso solemos decir que apenas tenemos hambre, y puede que ni entonces comamos lo suficiente.


Reservas agotadas

Así que llegamos a media tarde con mucha energía gastada y muchas cosas aún por delante. En ese momento las reservas nutricionales que utiliza nuestro cuerpo empiezan a estar algo agotadas por falta de una alimentación suficiente y aparece la sensación de fatiga por un lado, y de apetito por otro. Nos sentimos literalmente muertas de hambre.


Al límite

Hasta ese momento hemos tirado de adrenalina y cortisol para mantener adecuadamente nuestro nivel de glucosa en sangre. Son las hormonas del estrés, nos hacen “tirar del carro” casi automáticamente, pero tienen un límite.


Subidas y bajadas de azúcar

A lo largo del día hemos ido haciendo pequeños picos de azúcar (gracias a la adrenalina, al cortisol, al glucagón y a lo poco que hemos comido), pero seguidos rápidamente de bajadas del nivel de azúcar –ligeras hipoglucemias–. Y eso hace que nos encontremos más cansadas y algo irritables.


Y llega la tarde

Pasada la media jornada, al bajar algo el nivel de estrés que soportamos, suben las demandas del cuerpo. Necesita comer lo que no ha comido todavía y satisfacer algunas necesidades no cubiertas a lo largo de la jornada laboral, como algo que dé placer, algún caprichito que rebaje la tensión, etc.


Baja la serotonina

Esto se une a que por la tarde nuestro nivel de serotonina –la “hormona del bienestar”– también puede llegar a niveles bajos. Esto provoca que nuestro comportamiento sea más compulsivo. Necesitamos chocolate o algo de bollería para sentirnos bien y recuperar la sensación de bienestar.


Para evitar atracones por la tarde...

Reorganiza tu dieta:


El desayuno debe representar el 25% de las calorías diarias. Si tienes poca hambre a primera hora o comes tarde, haz un tentempié a media mañana.

La comida es el 35-40% de las calorías totales. Mejor antes de las 15 h.

La merienda no se tiene que eliminar. Nos ayuda a no llegar a la cena muertas de hambre y a mantener los niveles de azúcar estables. El truco es merendar adecuadamente.

Haz una cena ligera (25-30% de las calorías totales) y temprana, para facilitar el sueño después. Esto es lo que debes cenar y lo que no para que ni tu figura ni tu sueño se resientan.

Realiza actividad física:


Al contrario de lo que mucha gente cree, hacer ejercicio no cansa, sino que aporta vitalidad. Hazlo regularmente.

Descansa adecuadamente:
  • Duerme entre 7 y 8 horas diarias.
  • Si puedes, haz 20 minutos de siesta.

Mantén horarios regulares:

Trata de hacer tus comidas siempre a la misma hora, sin grandes cambios los fines de semana.

Y lo mismo para las horas de dormir.

Y apúntate a los alimentos que te ayudan a pasar el día

Si te notas más irritable, duermes mal, te muestras intolerante a los cambios y al estrés, puedes tener bajos niveles de triptófano, el precursor de la serotonina. Elevarlos te ayudará a pasar mejor el día.
  • Chocolate negro. Una onza de chocolate negro tras cada comida te ayudará a elevar el nivel de triptófano.
  • Nueces. Y otros frutos secos y semillas, como las de girasol o calabaza, aportan triptófano a tus comidas.
  • Queso. Y también la leche u otros lácteos contienen este precursor de la serotonina.
  • Pavo. Inclúyelo en tus cenas para conciliar un sueño reparador y levantarte de buen humor.

6/12/17

Vinculan la obesidad con un riesgo más alto de asma en las mujeres [6-12-17]


Vinculan la obesidad con un riesgo más alto de asma en las mujeres

Los expertos desconocen la razón, o si perder peso mejoraría la enfermedad de las vías respiratorias

A medida que aumenta el peso, también aumenta el riesgo de asma, informan las autoridades sanitarias de EE. UU.

Durante el periodo de 2011-2014, casi el 9 por ciento de los adultos estadounidenses tenían asma. Las personas con un peso normal tenían unas tasas de asma de alrededor del 7 por ciento, mientras que el 8 por ciento de las personas con sobrepeso tenían la enfermedad.

Para los adultos obesos estadounidenses, las tasas de asma llegaron a un 11 por ciento, según la nueva investigación.

Las mujeres obesas tenían las tasas más altas: casi un 15 por ciento sufrían del problema respiratorio, hallaron los investigadores.

"No se sabe por qué las personas obesas son más propensas a tener asma" dijo la investigadora principal, la Dra. Lara Akinbami, funcionaria médica del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. "Simplemente sabemos que tienen un riesgo más alto".

Está claro que la "obesidad es el riesgo del asma, no al revés", dijo.

Pero el estudio no fue diseñado para probar una relación causal entre la obesidad y el asma. Solo mostró una asociación entre ambos factores.

No se sabe si perder peso reduce el asma, dijo Akinbami. Pero es posible tanto prevenir la obesidad como controlar asma, señaló.

"Este estudio realmente confirma que la obesidad es un factor de riesgo del asma; están muy fuertemente vinculados", comentó Akinbami.

El asma es una enfermedad crónica de las vías respiratorias. Los síntomas incluyen la falta de aliento, respiración sibilante, tensión en el pecho y tos, según el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU.

Akinbami y su colega, Cheryl Fryar, estadista de salud, usaron datos de la Encuesta nacional de examen de salud y nutrición de 2001-2014.

Entre las mujeres, un 15 por ciento de las mujeres obesas sufrían de asma, en comparación con un 8 por ciento de las mujeres con un peso normal y un 9 por ciento de las mujeres con sobrepeso, mostró la investigación. La tasa de asma no fue significativamente distinta según el peso entre los hombres, dijeron los investigadores.

No está clara la razón por la que las mujeres obesas tienen un riesgo más alto de asma que los hombres. Pero el Dr. Len Horovitz, especialista pulmonar del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, especuló con que las hormonas podrían explicar las diferencias. "En este momento eso es algo que no sabemos", dijo.

Las tasas del asma eran más altas entre los adultos obesos independientemente de la raza o la edad, en comparación con los adultos con un peso normal, indicaron los investigadores.

La prevalencia del asma entre todos los adultos aumentó de un 7.1 por ciento en 2001-2002 a un 9.2 por ciento en 2013-2014. Este aumento fue motivado por unas tasas mayores de asma entre los adultos con sobrepeso, no por aumentos entre los adultos obesos o con un peso normal, dijeron los investigadores.

Horovitz afirmó que la conexión entre la obesidad y el asma podría darse porque el exceso de peso hace que sea más difícil respirar, y perder peso hace que se respire más fácilmente.

"Hay muchas razones para no ser obeso", dijo Horovitz. "El miedo al asma no es la razón principal de ello. La hipertensión y la diabetes están por encima, pero, claro está, el asma es otra razón", dijo.

Los hallazgos de la nueva investigación se publicaron el 16 de marzo en un informe del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de EE. UU.

5/12/17

¿Hay que dejar el alcohol para adelgazar? No, con condiciones [5-12-17]

¿Hay que dejar el alcohol para adelgazar? No, con condiciones

Muchos renuncian por completo al vino o a la cerveza cuando se ponen a régimen. La ciencia no es tan tajante

Manuel (nombre ficticio), empresario de 44 años, ha decidido ponerse a régimen para combatir el sobrepeso. Pero rara es la semana en la que en su agenda no aparezcan las comidas y las cenas de negocios o el tapeo entre amigos, todo regado con alcohol, bien con cerveza o vino en las comidas, bien con combinados para el postre. En el listado de hábitos que conviene abandonar, Manuel ha puesto en el número uno dejar toda bebida alcohólica, pensando que ese cambio le beneficiará para deshacerse de los kilos de más. Si usted es de los que le echan la culpa al alcohol por haber ganado peso, puede que esté incurriendo en un error para el que la ciencia tiene respuesta.

Nadie discute que el alcohol constituye uno de los elementos más controvertidos a la hora crear acuerdos en cómo diseñar una dieta adecuada, sobre todo si en la balanza se tienen en cuenta todos sus posibles efectos adversos, como recoge la OMS: es factor cuasal en más de 200 enfermedades y trastornos. Si se atiende solo a su composición nutricional, un gramo de alcohol supone siete calorías, frente a las nueve de un gramo de grasa y las cuatro de un gramo de azúcar. Por ese carácter hipercalórico, muchos asocian el consumo de alcohol a la obesidad y expresiones populares como barriga cervecera lo refrendan. Pero, ¿hay que renunciar al alcohol si se desea realizar una dieta de adelgazamiento?


Para empezar, nunca va a ser el culpable de todo

“Decir que el alcohol puede ser la causa de la obesidad es dar una información demasiado escasa y poco realista. La obesidad surge por una suma de razones que llevan a acumular kilos de más, ya que junto con el consumo regular de alcohol se encuentran otros factores como el desorden alimenticio, el consumo elevado de alimentos procesados o el picoteo entre horas. El alcohol se acumula en forma de grasa en nuestro organismo muy rápidamente en los diferentes tejidos. En el caso de que un adulto consuma cuatro cervezas durante una tarde de fútbol, habrá tomado más de 12 gramos de etanol y más de 400 calorías. Si acompaña esas bebidas con una bolsa de patatas fritas, acabará tomando más de 1.000 calorías en una tarde de forma innecesaria, por lo que en seis tardes como esa habrá engordado un kilo”, señala la nutricionista María Astudillo, autora de La dieta ALEA.


Con una o dos copas de vino o cerveza al día, se puede adelgazar

En un reciente artículo, Jane E. Brody, columnista de salud en el New York Times, abordaba el consumo moderado de alcohol como aliado de una dieta equilibrada, rompiendo la vieja dicotomía entre los defensores y detractores a ultranza de las bebidas fermentadas. “En un mundo en el que puritanismo o los fundamentalismos rodean al alcohol, está muy bien que el artículo refleje la realidad de la cuestión. No se trata de decir ‘alcohol sí’ o ‘alcohol no’, sino de hablar de un consumo moderado que beneficia a quienes desean acompañar su dieta saludable, con verduras, frutas y legumbres, con un poco de vino o cerveza”, sostiene el doctor Ramón Estruch, del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN) del Instituto de Salud Carlos III.

Tras seguir a 7.447 personas durante un periodo de cinco años, Estruch, coordinador nacional de PREDIMED, dirigió un estudio publicado en 2016 en The Lancet en el que se observó que las personas que siguen una dieta mediterránea a largo plazo, en la que incluyen un consumo de moderado de vino o de cerveza, pierden peso. “El consumo de alcohol en esos casos era una copa de vino o una caña de cerveza de media al día. La clave para adelgazar está en mantener una dieta saludable, reduciendo el número total de calorías que una persona toma al día, es decir, mermar el tamaño del plato”, asegura este especialista en los efectos cardiovasculares de la dieta mediterránea.

Para Estruch, la relación entre obesidad y alcohol depende de la dosis y el tipo de bebida que se consuma. “Las personas que son alcohólicas, que consumen altas cantidades, engordan al principio, pero en una fase posterior, por el propio metabolismo del alcohol y la ingesta alimentaria, se altera el intestino y aparecen alteraciones en el organismo, de forma que les hace bajar de peso, por lo que aquellos que abusan del alcohol suelen ser muy delgados. Estamos viendo que el alcohol puede inducir cáncer, en concreto cáncer de mama, pero hemos visto que si se consume moderadamente vino o cerveza dentro de una dieta saludable tiene un efecto protector. Por tanto, depende absolutamente del contexto en el que se dé el consumo de alcohol, no solo del alcohol en sí mismo”, explica.


Ahora bien, acompáñelo de hábitos realmente saludables, pues beber alcohol no lo es

No obstante, recuerda Pilar Botella, dietista-nutricionista del Hospital La Luz, que cualquier consumo de un alimento calórico y poco saciante como las bebidas alcohólicas, refrescos y zumos está asociado a un mayor consumo extra de calorías, y a medio o largo plazo, junto con otros hábitos poco saludables, a padecer obesidad. “Un estudio de cohortes donde se siguió a 23.712 personas durante casi doce años en Taiwán, concluyó que quienes padecían obesidad y consumían alcohol cuatro veces a la semana durante un año tenían ocho veces más posibilidades de padecer carcinoma hepatocelular que los participantes no obesos y no consumidores”.

Revisiones como la publicada en 2015 por Current Obesity Reports, que subrayan que el consumo moderado de alcohol no está vinculado a la obesidad (dos bebidas como mucho al día en hombres y una en mujeres) pero sí un consumo excesivo puntual (cinco bebidas en un solo día) o un hábito frecuente de envergadura (más de cuatro bebidas al día en hombres y más de tres en mujeres), no valoran, según Botella, los factores de confusión, es decir, la multiplicidad de factores que condicionan la obesidad. “La mala alimentación y el sedentarismo son las causas principales, pero el consumo de alcohol es una mezcla de ambas. Las bebidas alcohólicas son calóricas al igual que un refresco azucarado o un batido de chocolate, y además su consumo no está asociado a una actividad física aumentada. ¿Consumimos alcohol para irnos a correr o para estar sentados al sol leyendo el periódico o poniéndonos al día con los amigos?”, subraya esta nutricionista.


Y olvídese del gin-tonic

Teniendo en cuenta los posibles riesgos del consumo desmesurado de alcohol, ¿cuál es la dosis tope que puede tomar una persona que quiera ponerse a dieta sin renunciar a las bebidas fermentadas? “Dos copas de vino comiendo o cenando. Y no media botella de vino, un gin-tonic o un coñac: con eso no se puede en absoluto adelgazar. El alcohol es todo azúcares. Media botella de un reserva puede tener entre 1.200 y 1.400 calorías [como una hamburguesa de fast food, patatas fritas y refresco], cuando el gasto calórico medio puede estar entre 2.400 y 2.600 calorías”, asegura Carlos Ballesta, director del Centro Laparoscópico Dr. Ballesta del Hospital Ruber Internacional.

Tras intervenir en 3.000 cirugías bariátricas, este especialista en cirugía de la obesidad reconoce, desde el ámbito clínico, que uno de los problemas de reganancia de peso más importantes, sobre todo en los hombres, reside en ese abuso de bebidas con etanol. “El alcohol influye en la obesidad, pero el hábito de beber una copa de vino al día no impide llevar una dieta. A aquellas personas con mucha vida social, como los empresarios, les indicamos que eliminen de sus hábitos la media botella de vino y el gin-tonic diario, para que el índice de glucemia se normalice, y les recomendamos que se tomen en su lugar una copa de vino blanco, porque de esa manera no engordarán”, recomienda Ballesta.

“El consumo moderado de alcohol es —anota Ramón Estruch— una o dos copas de vino o cañas de cerveza al día en los varones, y entre una o una y media en las mujeres, pero siempre dentro de un patrón de dieta mediterránea saludable. De ese modo, nadie tiene por qué tener miedo a ganar peso por beber alcohol”.


Si se pasa un poco, la cosa sale a entre 500 gramos y un kilo al mes


Si una persona no modificara su estilo de vida y añadiera a su consumo habitual dos latas de cerveza diarias podría subir de peso medio kilo al mes, “algo muy poco apreciable, porque se puede ganar fácilmente por el hecho de haber dejado de tomar leche desnatada y pasarse a la entera. Existe un estudio en ratas en el que no se observan cambios en el peso, pero sí en la función y la estructura del hígado”, apunta la nutricionista Botella.

“Para engordar un kilo de grasa —recuerda la nutricionista María Astudillo—, una persona necesita consumir 7.000 calorías más de las que su cuerpo requiere. Para llegar a este extra, habría que beber, de más, dos cervezas al día durante un mes o dos botellas de vino a la semana durante el mismo periodo de tiempo, así como cinco copas con alcohol y refresco durante cuatro fines de semana seguidos".

16/11/17

Consumir alcohol podría causar sobrepeso [16-11-17]


Consumir alcohol podría causar sobrepeso

Si una persona desea mantener un peso de acuerdo con su estatura y complexión, debe estar consciente de que las calorías que contiene el alcohol incidirán en su peso.

Las bebidas que contienen alcohol son fuente de calorías vacías, es decir, que proveen energía pero no tienen ningún valor nutricional. Cada gramo de alcohol contiene siete calorías.

Heather Caswell, de la Fundación Británica de Nutrición, explicó la semana pasada a la cadena BBC: “La mayoría de nosotros evitaríamos consumir un vaso lleno de crema, pero muchos no dudaríamos en beber un par de botellas de cerveza”.

“El contenido de estos dos productos es similar y, a largo plazo, el exceso en el consumo de alcohol llevará a un aumento de peso”, afirmó la experta.

Una botella de 280 mililitros de cerveza clara contiene unas 110 calorías —las mismas que una dona—, un vaso regular de vino blanco seco o vino tinto tiene 115 calorías —el equivalente a una rebanada de pastel de chocolate— y un vaso de vino blanco dulce contiene 165 calorías.

El alcohol en exceso no solo deja con resaca al día siguiente, sino que a largo plazo causa daños irreparables en el hígado y otros órganos.

Por ejemplo, en el cerebro, las lesiones del alcohol pueden causar derrames, discapacidades intelectuales y aumentar el riesgo de ansiedad, depresión, confusión y demencia.

4/10/17

El calor afecta más a personas con sobrepeso [4-10-17]

El calor afecta más a personas con sobrepeso

El organismo de las personas con obesidad tiene mayor problema para regular la temperatura corporal.

Ante las altas temperaturas que se registran en el país en esta época del año, el Ministerio de Salud de la Nación, advirtió a las personas con sobrepeso u obesidad respecto de la importancia de "extremar en estos días medidas de prevención para evitar un golpe de calor".

La preocupación oficial se debe a que debido a que "este grupo registra una mayor predisposición a sufrirlos por tener menos facilidad para eliminar el calor del cuerpo".

"Si toda la población se tiene que cuidar cuando hace mucho calor, las personas con sobrepeso y obesidad lo tienen que hacer de manera mucho más extrema, porque presentan un riesgo aumentado", aseguraron en un comunicado.

Esta propensión a padecer un golpe de calor está relacionada con el mecanismo de regulación fisiológico de la temperatura, que en el caso de los obesos "está alterado por el incremento de la grasa corporal", señalaron los especialistas de la cartera, preocupados porque en los últimos días volvieron a producirse temperaturas muy elevadas en todo el país.

"El exceso de peso hace que la producción de calor se vea incrementada", detallaron.

También explicaron que "además, la concentración de agua total relativa del cuerpo es menor a la de una población no obesa, dado que el tejido adiposo no retiene el agua".

Qué se siente. Estos factores generan una mayor debilidad en la persona y la predisposición a padecer lo que se llama golpe de calor, que es "la falla del organismo para poder regular la temperatura corporal, que es de 36 grados aproximadamente, frente a temperaturas externas muy elevadas", explicó.

En cuanto a los síntomas, el golpe de calor se manifiesta con cefaleas importantes; aumento de la temperatura a 40 grados o más, que no suele compensarse con la toma de antitérmicos, ya que el mecanismo de producción es distinto al de la fiebre; vómitos, arcadas o náuseas; confusión, cuando el proceso está muy avanzado; y hasta puede terminar en convulsiones y muerte.

"Por eso, es importante estar alertas y detectar el cuadro ante los primeros síntomas", recalcó el especialista.

La obesidad se está transformando en un verdadero tema de estado en países como Estados Unidos, donde el tamaño de las porciones de alimentos que se comercializa fue aumentando considerablemente con el correr de las décadas, al tiempo que la sociedad ingresa en conductas más sedentarias.


Recomendaciones


Los cuidados para pasar el verano. Para evitar dificultades relacionadas con el golpe de calor, el Ministerio de Salud de la Nación reiteró una serie de recomendaciones para tener en cuenta en esta época del año. Especialmente cuando el termómetro supera los 30 grados. Estos son los principales puntos para tener en cuenta: Evitar esfuerzos físicos importantes cuando hay temperaturas ambientales muy elevadas, permanecer en lugares frescos y ventilados, usar ropa clara y cómoda, tomar abundante líquido fresco durante todo el día, evitar las bebidas alcohólicas –porque también interfieren en los mecanismos de control de la temperatura corporal–, ingerir comidas con menor cantidad calórica, incrementar el consumo de frutas y verduras.

3/10/17

La dieta mediterránea, alternativa a malnutrición y obesidad [3-10-17]


La dieta mediterránea, alternativa a malnutrición y obesidad

La dieta mediterránea se alzó como sólida alternativa a la malnutrición y la obesidad, por beneficiosa al basarse en alimentos frescos y evitar grasas saturadas, en la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2) celebrada esta semana en Roma.

Se trata de una dieta equilibrada, compuesta por alimentos naturales y sanos, basada principalmente en ingredientes de origen vegetal, como cereales, aceite de oliva, frutas y verduras o vino, aunque también incluye carne y lácteos bajos en grasas.

Unas virtudes reconocidas por la Unesco, que la considera un bien Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y ensalzadas por la Reina Letizia en su discurso pronunciado en la FAO ante 170 representantes internacionales.

"La dieta mediterránea tradicional es una dieta sana", explicó el director de Nutrición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Francesco Branca, que además de los ingredientes saludables destacó el particular modo de comer de los países mediterráneos, con varias personas conversando en torno a una mesa y que se ven unidas por una "cultura gastronómica común".

Una dieta sana es, para la OMS, la mejor manera de luchar contra todas las formas de malnutrición, que amenazan la salud pública a nivel mundial.

De hecho, el motivo de estudiar la dieta mediterránea fue que, alrededor de la década de los cincuenta del pasado siglo, diferentes expertos internacionales quisieron ahondar en las razones por las que los países mediterráneos tenían menos enfermedades cardíacas y que resultaron estar en el generalizado uso del aceite de oliva.

La grasa principal es el aceite de oliva, el ingrediente que marca la diferencia de esta dieta y es que las culturas del mar Mediterráneo utilizan el "oro líquido" en lugar de otras grasas saturadas, un ingrediente que tiene una calidad mayor y mantiene bajo control los riesgos cardiovasculares.

El vino, considerado como la bebida histórica del Mediterráneo, es el acompañamiento natural del menú típico del sur de Europa, una bebida "nutriente, antioxidante, purgante y diurética" que consumían tradicionalmente los campesinos en sus comidas.

El distintivo del vino incluido en esta dieta, que suele ser tinto, es su baja graduación de alcohol y "el modo en que se consume", de manera natural junto con la comida, como una parte más del menú.

Además de ser naturales, los alimentos de la dieta Mediterránea, que fundamentalmente se considera propia de España, Italia, Grecia y Marruecos, son "mínimamente procesados", los azúcares no son refinados y la carne se consume de manera poco frecuente, normalmente una vez a la semana.

Unos hábitos alimenticios que, sin embargo, eran propios de los años cincuenta pero no lo son tanto actualmente.

Hoy en día, la OMS sostiene que la gente consume comida con demasiada carga calórica, grasas saturadas y trans, con exceso de azúcar y sal y con escasez de frutas, verduras y fibra.

Así, Braca estima que las culturas mediterráneas han pasado a creer que los alimentos propios de los países ricos "son mejores que los cocinados por nuestras madres".

Un cambio en el que también han influido los hábitos de la vida propia del siglo XXI, que obliga a comer fuera de casa, tiene una elevadísima oferta de restaurantes de comida rápida y, además, es sedentaria.

Aunque Braca consideró que no se puede ir atrás ni pretender retomar la gastronomía propia de hace 65 años, sí defendió que se puede fomentar este tipo de alimentación, con productos de buena calidad.

Una idea que compartió la Reina Letizia en su discurso, en el que manifestó el compromiso de España por "fomentar la sostenibilidad de la dieta mediterránea tradicional como parte integral de un estilo de vida saludable y equilibrado" que debe combinarse con "hacer ejercicio de forma regular y moderada".

5/9/17

La obesidad parece ser otro riesgo más de la anestesia general [5-9-17]


La obesidad parece ser otro riesgo más de la anestesia general

Un estudio halla que las complicaciones graves de las vías respiratorias son entre dos y cuatro veces más probables entre los pacientes más obesos


Un estudio reciente halla que los pacientes obesos son el doble de propensos que los pacientes no obesos a tener complicaciones graves de las vías respiratorias mientras están bajo los efectos de la anestesia general.

Y los pacientes extremadamente obesos son cuatro veces más propensos a desarrollar tales problemas, según el informe.

En el estudio, los investigadores analizaron todas las complicaciones más importantes de las vías respiratorias que experimentaron los pacientes que recibieron anestesia general en el Reino Unido durante el periodo 2008-2009. El objetivo del estudio era identificar los acontecimientos que daban lugar a consecuencias graves, tales como la necesidad de introducir un tubo de respiración en la parte frontal del cuello, el ingreso a la unidad de cuidados intensivos (UCI), el daño cerebral o la muerte.

El estudio, que aparece en línea el 29 de marzo de British Journal of Anaesthesia, tenía previsto su presentación para el miércoles en la reunión del Colegio Real de Anestesistas (Royal College of Anaesthetists, RCoA).

"El informe es importante tanto para los pacientes como para los anestesistas", señaló el coautor del estudio, el Dr. Nick Woodall, anestesista consultor del Hospital de Norfolk and Norwich en el Reino Unido, en un comunicado de prensa del RCoA.

"La información permitirá a los pacientes obesos estar mejor informados sobre los riesgos de la anestesia y dar su consentimiento informado. Esperamos que nuestros hallazgos animen a los anestesistas a reconocer estos riesgos y a elegir las técnicas de anestesia de menor riesgo, como la anestesia regional, cuando sea posible, y también a prepararse para dificultades de las vías respiratorias cuando anestesien a pacientes obesos.

Los investigadores también examinaron las complicaciones mayores de las vías respiratorias en pacientes de la UCI y encontraron que los pacientes obesos eran más propensos a morir si tenían complicaciones de las vías respiratorias cuando estaban en la UCI, pero que el uso de un monitor de respiración llamado capnógrafo puede reducir en gran medida el daño cerebral y las muertes causadas por los problemas de las vías respiratorias. La ausencia de un capnógrafo contribuyó al 74 por ciento de estos tipos de eventos en las UCI durante el estudio.
 

2/9/17

Si quieres adelgazar empieza por ser realista: claves fundamentales para lograrlo con éxito [2-9-17]

Si quieres adelgazar empieza por ser realista: claves fundamentales para lograrlo con éxito
 Cuando vemos que lo kilos de más se van acumulando sin poner freno al asunto, en demasiadas ocasiones, optamos por actuar a la desesperada siguiendo medidas drásticas que muchas veces son dañinas o poco saludables para el cuerpo.

Es el momento de pararnos a pensar cuál es nuestro objetivo y cómo debe de ser el camino correcto a seguir para conseguirlo. Si quieres adelgazar empieza por ser realista: claves fundamentales para lograrlo con éxito.


¿En qué nos confundimos?


En líneas generales los errores siempre suelen venir por el mismo cauce, sobre todo en personas sedentarias y poco acostumbradas a cuidar su dieta: los temibles errores alimenticios.

Las actuaciones demasiado drásticas o restrictivas en la dieta como saltarse comidas, comer excesivamente poco, eliminar alimentos necesarios u olvidarse de las bebidas extremadamente azucaradas porque "al fin y al cabo tan son solo bebidas", son los errores más frecuentes que cometemos.

En contraposición a este modo tan poco efectivo de actuar, y con el que solo vamos a ver resultados fugaces, lo ideal es ajustarse a una dieta equilibrada e hipocalórica (si es lo que necesitamos) pero que incluya y asegure todos los nutrientes que el cuerpo necesita, siempre combinándolo con una vida activa donde tenga cabida la práctica de ejercicio.


¡Nunca te pongas metas inalcanzables a corto plazo!


Comenzar siendo realistas del punto físico del que partimos y al que queremos llegar va a ser fundamental. Si para alcanzar un buen estado físico nos sobran 15kg no podemos pretender imponernos el objetivo de vernos estupendos en un mes, porque en "dos días" nos llevará a padecer una terrible sensación de fracaso.

Debemos comenzar por establecer objetivos realistas a corto plazo, es decir, resultados progresivos que vayan encajando dentro del proceso que buscamos de manera óptima. No debemos olvidar que, normalmente, cuando nos sobra una cantidad destacable de peso lo más normal es que al principio vayamos perdiendo kilos más rápidamente y, poco a poco, el proceso de bajar de peso se ralentice algo poco más.


Aprecia y premia tus progresos cada cierto tiempo


Una vez te vayas poniendo objetivos progresivos en el tiempo verás que estos se van cumpliendo sin problemas; es el momento de felicitarte a ti mismo, cargarte de entusiasmo y seguir por el buen camino.

Normalmente en las primeras semanas se puede bajar en torno a 1,5kg, siempre dependiendo del estado físico del que partimos. Vete fijándote, por ejemplo, metas semanales en las que podrás ir apreciando tus progresos. Cuidado con obsesionarte pesándote cada día, ni apreciarás resultados reales ni será una buena motivación.

Premiarte cada semana por el trabajo bien hecho, por ejemplo, con una comida libre puede ser una medida perfecta para, por un lado, restablecer niveles hormonales y, por otro, evadirte de la dieta diaria y retomarla aun con más ganas.


Sigue una dieta personalizada pero sin abusos


No podemos pretender pasar del blanco al negro de un día para otro, y tampoco es la solución. Como comentábamos antes, las dietas demasiado restrictivas y los errores alimenticios solo nos van a conducir al fracaso.

Una vez te plantees tu objetivo adáptalo a la dieta equilibrada que se ajuste a tus necesidades, eliminando desde el primer momento productos refinados, fritos, dulces, bebidas azucaradas, etc...pero siempre incluyendo variedad de alimentos y nutrientes.

No caigas en la trampa de recurrir a dietas milagrosas que aparecen en la web o que le han ido fenomenal a tu vecina, cada persona tiene sus necesidades y debe de optar por una dieta personalizada. Si tenéis cualquier duda o necesitáis recurrir a una dietas más estricta (dependiendo de las necesidades de cada uno) no dudéis en acudir a un buen profesional que os asesore.


¡Ni dieta sin ejercicio... ni ejercicio sin dieta!


Hay quien por error decide elegir únicamente una de estas opciones. Si nos "matamos" a hacer ejercicio cada día pero no cuidamos para nada nuestra dieta poco vamos a hacer; y por el contrario, si cuidamos al máximo lo que comemos pero decidimos no hacer ejercicio estamos en las mismas.

El ejercicio no es solo un complemento para bajar de eso, sino que es un complemento de salud para nuestro cuerpo y también, por supuesto, para nuestro físico. Bajar de peso está muy bien, pero lo ideal es hacerlo mientras trabajamos nuestro cuerpo y lo fortificamos, dicho de un modo más claro, ¡lo ponemos todo firme y en su sitio!
Este será el gran triunfo.

Si nunca has practicado ejercicio es un buen momento para comenzar en el gimnasio. En Vitónica te ayudamos a saber por dónde empezar si no tienes ni idea de dieta y ejercicio, y te contamos todo lo que tienes que saber antes de empezar en una sala de gimnasio.

Si por el contrario prefieres apuntarte al gym cuando tengas un poquito más de experiencia, no te preocupes, aquí también puedes encontrar entrenamientos perfectos para comenzar tus rutinas en casa.

21/8/17

Instan a las mujeres a combatir el sobrepeso y mejorar la autoestima [21-8-17]

 Instan a las mujeres a combatir el sobrepeso y mejorar la autoestima

Mujeres de diferentes edades participaron ayer del encuentro organizado por la dirección de Programas de Salud del IPS, la Sociedad Paraguaya de Ginecología y Obstetricia y la Sociedad Paraguaya de Climaterio y Menopausia.

“Es una fiesta, realmente el Parque de la Salud hoy se viste de mujer. Realmente vemos a los pacientes haciendo ejercicios, divirtiéndose”, resaltó la Dra. Graciela Chávez, del IPS.

Remarcó que en el encuentro se tuvieron charlas sobre todos los aspectos del orden ginecológico, cardiovascular, el cuidado de la piel, entre otros temas.

Igualmente, las asistentes participaron de momentos de actividad física como Zumba y Pilates; y controles de osteoporosis mediante la densitometría ósea del talón.

“Realmente la mujer debe tener su espacio, y debe vigilar porque ese espacio sea de cada día para el cuidado de su salud y para que en la familia pueda rendir mejor”, resaltó la doctora.

Chávez señaló que muchas veces se ocupan más del esposo, de los hijos y menos de  sí mismas.

La jornada se inició a las 9:00 y culminó a las 17:00, con el apoyo de varias empresas que realizaron sorteos y demostraciones de sus productos.

Sobrepeso y ansiedad


La Dra. Chávez, especialista en cardiología, señaló que los problemas que ven con más frecuencia en las mujeres son el sobrepeso y la ansiedad. “La mujer cocina en la casa y entre probar una comida y otra, no hacer ejercicios, la mayoría de ellas está con baja autoestima porque está en sobrepeso o obesidad”, indicó.

En este sentido, destacó la importancia de realizarse un chequeo cardiovascular, para determinar los factores de riesgo. También remarcó que si bien se realizan esfuerzos físicos al limpiar y hacer las actividades de la casa, el mismo no es suficiente para combatir al sedentarismo.
 

2/7/17

El café en abundancia hace perder peso

El café en abundancia hace perder peso


Un experimento con cafeína reduce el apetito en ratones obesos y les hace gastar energía y perder peso. El problema es la dosis.

muyinteresante.es.-Luis Otero

La cafeína se ha mostrado eficaz para bajar el peso en un estudio con ratones obesos porque les hace perder apetito y les induce a aumentar el gasto energético, según un artículo publicado en Nature Communications. Esta investigación llevada a cabo por un equipo de científicos de la Universidad Huazhong de Ciencia y Tecnología, en China, ha identificado algunos de los circuitos neurales implicados en este proceso y aporta nuevos datos sobre los mecanismos por los cuales la cafeína actúa como regulador del metabolismo.

En general, los estudios sobre la cafeína solían relacionar el consumo de esta sustancia presente en el café y en el té con la pérdida de peso a largo plazo, pero sus efectos reguladores del metabolismo no son bien conocidos. Según el nuevo estudio chino, liderado por Guo Zhang, hay ciertas anomalías de los receptores de adenosina en el hipotálamo de los ratones obesos. La adenosina es una sustancia que participa en la formación de diversos procesos psicológicos y patológicos y que juega un papel importante en el equilibrio energético del organismo.

Los ratones afectados por esa anomalía tienden a comer más de lo que necesitan y por tanto a engordar. Pero una de las propiedades de la cafeína es que reduce el efecto de la adenosina, por lo que resulta eficaz para que estos animales pierdan peso, según han comprobado los investigadores chinos. Durante el experimento, se aplicaron a los ratones a elevadas dosis de cafeína diarias de hasta 60 mg/kg –equivalente a que un ser humano se tomara al día entre 24 a 36 tazas de café– para disminuir la acción de la adenosina. El tratamiento funcionó y los ratones perdieron apetito, aumentaron el gasto energético y perdieron peso de forma progresiva. El problema es que las altas dosis de cafeína necesarias para lograr este efecto adelgazan hacen imposible hoy por hoy aplicar este proceso como tratamiento contra la obesidad en seres humanos. Nuestro tope de cafeína diario no debe rebasar los 400 mg (no más de dos a tres tazas) para que resulte beneficioso. En exceso, la cafeína no solo aumenta la tensión arterial y produce malestar de estómago, sino que puede llegar a producir temblores, insomnio, dolores de cabeza, anomalías en el ritmo cardíaco y dependencia de la sustancia.